Una medición sobre los posibles candidatos del PAN a la alcaldía de Álvaro Obregón perfila un escenario con ventajas claras pero aún en movimiento. Lía Limón encabeza con 43.7 por ciento de las preferencias, seguida por Humberto Morgan con 27.6 por ciento; más atrás se ubican Claudia Montes de Oca con 14.3 por ciento y Dora Isa González con 11.2 por ciento, mientras que 3.2 por ciento aún no define su postura.
Más allá de los números, el dato político relevante está en la ruta que comienza a trazar el PAN: la apertura a perfiles ciudadanos como Morgan, impulsado por la propia Limón, introduce una lógica de competencia distinta. Su antecedente como aspirante en Morena en 2024 y su cercanía con actores del ámbito de seguridad lo convierten en un perfil con capacidad de atraer voto cruzado, lo que sugiere una estrategia orientada no solo a ordenar la interna, sino a disputar electores fuera de la base tradicional panista.
Sin embargo, esta jugada no es neutra. La eventual proyección de Morgan reconfigura equilibrios internos y coloca en una posición incómoda a liderazgos locales como Claudia Montes de Oca, que cuenta con presencia propia en la demarcación. En ese sentido, el PAN no solo enfrenta el reto de definir a su candidato, sino de administrar sus propias tensiones: apostar por competitividad externa o preservar cohesión interna. Esa decisión, más que la ventaja numérica actual, será la que termine marcando el rumbo real de la contienda en Álvaro Obregón.



